El 5 de febrero de 2026, Argentina y Estados Unidos firmaron el Acuerdo de Comercio e Inversión Recíprocos entre ambos países (“ARTI”, por sus siglas en inglés). Este instrumento, que culmina negociaciones iniciadas hace unos años, redefine de forma transversal la relación bilateral entre Argentina y Estados Unidos, no solo reduciendo barreras comerciales, sino que también establece pautas en materia de gobernanza regulatoria en ámbitos como la economía digital, infraestructura tecnológica y seguridad.
En primer lugar, el ARTI incorpora un cambio importante para las operaciones con efecto transfronterizo: Argentina deberá tener por válidas aquellas firmas digitales generadas en Estados Unidos siempre que éstas cuenten con un certificado digital, permitan identificar en forma confiable al firmante y garanticen la integridad del documento. Esto podría simplificar los procesos de contratación y onboarding en entornos regionales o globales.
Además, el ARTI establece que ambos países continuarán coordinando el control de exportaciones de bienes y tecnologías sensibles de doble uso -civil y militar-bajo el marco de los regímenes multilaterales preexistentes. Ello implica que colaborarán a través del intercambio de información vinculada a exportaciones de tecnologías de doble uso y del fortalecimiento de los mecanismos internos de control, como auditorías, investigaciones y sanciones. Estas medidas anticipan mayor trazabilidad y expectativas de cumplimiento en operaciones que involucren hardware o software considerado sensible.
Finalmente, el acuerdo incluye obligaciones específicas para elevar el estándar de protección de tecnología empleada en telecomunicaciones y control fronterizo. En concreto, Argentina asume el compromiso de:
(i) Utilizar proveedores de tecnologías de comunicación que no comprometan la seguridad de la infraestructura nacional.
(ii) Alinear sus estándares de seguridad para el equipo de screening aeroportuario con los estándares internacionales.
(iii) Incorporar criterios de seguridad más estrictos en procesos de contratación pública para impedir la adquisición de tecnologías que puedan conllevar un riesgo de seguridad.
(iv) Cooperar con expertos técnicos estadounidenses para implementar medidas de control en instalaciones espaciales operadas por terceros países para garantizar que sean utilizadas exclusivamente para fines civiles.
Para proveedores de servicios de la información y comunicación y empresas vinculadas a infraestructura crítica, estos cambios podrían conllevar criterios de elegibilidad más estrictos, verificaciones más exhaustivas y mayores exigencias de ciberseguridad en licitaciones y contratos.
En síntesis, el ARTI configura un marco de cooperación económica y regulatoria de amplio alcance entre Argentina y Estados Unidos, incorporando cambios relevantes tanto para el sector privado como el público en materia de tecnologías de la información y seguridad.
El texto completo del ARTI se puede visualizar aquí.

